noviembre 30, 2005

DEL BARROCO LATINOAMERICANO/ Armando Arteaga

Imagen: Armand.


 DOS PERLAS EN EL MULADAR
Escribe Armando Arteaga.


 
I) DEL BARROCO: MOROCO Y MAROCO
 
 
Ingmar Bergman en su filme “El Silencio” –solo- a través de primeros planos -en vez de diálogos- que le sirven de soporte y medio expresivo para acentuar, y subrayar, instantes y dramas, nos trasunta el sentido y la significación de su universo poético y cinematográfico: la incomunicación humana. El autor es el demiurgo. “El Silencio”, es pues, ausencia de música, imagen. La música es una geometría de sonidos. El prisma de Boileau: es acústica.  Ritmos, sintaxis, y secuencias matemáticas: Bach, Haendel, y Monteverdi. Toda palabra es un camaleón, ese saurio que cambia de color en cada paisaje que se ubica. Y un filme, como un poema, es una forma de escritura, una metamorfosis. Adonr, Bernini, Vanbrugh, y Wren: fueron escritores del espacio barroco, también Boussuet en la oratoria, Corneille en la tragedia, Dryden en la sátira, Fielding en la novela, Gibbon en la historia, Góngora en la poesía, Gracien en el tratado filosófico, y en la pintura: Rembrant, Rubens, Ticiano, Tieprolo, y Velásquez.

Por lares “peruvianos”: ver “De lo barroco en el Perú” de Rafael de la Fuente Benavides (Martín Adán), y un poco más lejos: en “la entronización del gongorismo” como designa a este segmento literario Luís Alberto Sánchez, un indio ilustrado escribió su “Apologético” de Góngora: Juan de Espinosa Medrano (“El Lunarejo”). Obispo de Cusco, cura pueblerino de Calcauso, que tradujo a Virgilio del latín, y que escribía “silvias” en quechua, hebreo y castellano estupendo. Aparte de otros –churriguerescos- textos sobre Lima barroca -ciudad inexpugnable y del discurso hereotectónico- de los poetas místicos y de su vida conventual maravillosa, poco se ha escrito y se ha publicado apenas. El Padre Hojeda: su poesía casta,  en donde ocasionalmente se hace esta referencia espacial  “Ni del Perú los ídolos fingidos”. En Juan del Valle Caviedes: poeta de los “Cajones de la Ribera”,  siempre burlón y desdichado, elegíaco e ironista, poeta del amor y de la muerte, nuestro discípulo más cercano de Francisco de Quevedo.
 
En Pedro de Peralta y Barnuevo Rocha y Benavides (El Doctor Océano) : “Era Séneca extranjero y de Provincia conquistada”. Era culterano, transparente-oscuro, y académico: dominaba las matemáticas como la poesía, la música como la historia, la astronomía como la mineralogía y la medicina, activo defensor de la teoría atomística de Descartes contra las formas aristotélicas.

Peralta pensaba así:
 

“(La historia) es en fin un Poema de la verdad
sin metro; pues dexando a lo Poético la fábula,
la invención, la figura y el ritmo,
se tiene toda el alma
de la Poesía en su elegancia”.

Esa es toda nuestra tradición -moroca y maroca (europea: española y francesa)- literaria del barroco: se ven los cantos, se oyen los fulgores (Peralta).

Según Bataille, en “Lagrimas de Eros”, toda palabra está en el silencio. La noche hegeliana y el cuervo siguen siendo esa constante de relación que caracteriza a la poesía moderna, el “yo” del poeta proyectado hacia lo absoluto, desde “Igitur’ de Mallarmé hasta los surrealistas y los beatniks. El agua subterránea de la poesía es el agua que suena, en el silencio de la contemplación y el ocio creativo.

Nadie es más exacto para explicar este “silencio” que el poeta Eugenio Montale, cuando dice: ‘No, la poesía no es para mi una forma de iluminación. No emplearía esta palabra, porque cuando escribí mis poemas me hallaba en un estado de abulia, de apatía; no me pareció ser ‘un voyeur’, un iluminado. Pero si me parecía una liberación, una especie de parto. Una forma de conocimiento de un mundo oscuro que sentimos en torno a nosotros mismos”.

No a la renuncia del mundo subjetivo y la palabra, no a la desconstrucción individualista del poema. Sí a la interpretación, sí a la visión plural de las cosas. Para Góngora el poema es una metáfora del mundo. Para Buñuel el poema parece una imitación involuntaria del sueño, la luz que le es propia para hacer estallar el mundo.
 

Tal vez, un conocimiento por los abismos, una distancia entre el objeto y la conciencia, una manera de mirar el mundo: la poesía y la pintura de Michaoux, otavalos masticando ‘simora” o Ecuador, poema largo, montañas, granizadas, ¿música electrónica o cine underground?.

¿Qué nos quiso significar Ernst Munch en su cuadro “El Grito”?. Significar qué, en “El Grito”, contemporáneo y actual..., esa reducción de mar, muelle, colina, playa, y el gesto de una criatura que grita, en dónde no reconocemos ni rostro ni sexo definido, en la expresión. “El Grito” configura esa cara que llena el cuadro entero, llevado por ondas visibles de sonidos, una expresión simbólica y el horror strindbergiano del universo, un argumento, una iconografía social como en el filme “El Grito” de Michelangelo Antonioni, una neurosis. El poema tiene todo el espacio ante sí que necesita para ser verdad, realidad, o sueño. “El Silencio” y “El Grito”, filmes, se parecen en el vértigo, en el vértice de la pirámide común del véspero literario. El vermut de Venus, y el lucero cantado de la tarde. En el zenit, botes pescadores a la puesta de sol. Leer la novela “Cobra” de Severo Sarduy, bebiendo un ron y escuchado un son –montuno- cubano.

Montale en el poema “El Silencio”, explica la ausencia de música perfecta -que falta sonar en el mundo- para que estalle la belleza sin fin, la falta de rumor vital, de agua corriendo por colinas inútiles y desérticas, de un mundo inerte, en la vida cotidiana:

EL SILENCIO

Hoy hay huelga general.
No pasa nadie en la calle.
Sólo una radio portátil al otro lado de la pared.
Alguien debe vivir allí desde hace algunos días.
Me he preguntado que pasara con la producción.
La misma primavera tarda bastante en producirse.
Anticipadamente, han apagado la calefacción.
Se han dado cuenta de que es inútil el servicio postal.
No es un gran mal el retraso de las funciones normales.
Es fatal que algún engranaje no engrane.
Hasta los muertos están agitados.
También ellos forman parte del silencio total.
Tú estás bajo la lápida. De nada vale
despertarte
pues siempre estás despierta. Incluso hoy,
que hay sueño universal.

Cada uno de estos versos podría ser como los planos de un filme; unidos por un montaje lineal de lectura; encontraremos todo el infierno de un hombre contemporáneo, desde diferentes perspectivas, o de varios hombres “unidimensionales” en diferentes planos de tiempo y espacio.
Aquí tiene vigencia Kierkegaard que consagra a la existencia el plano de lo fundamental en la realización humana.

Volviendo al poema de Montale. Cuando terminamos de leer el poema “El Silencio”, toda la oscuridad del mundo se ha iluminado, singularidad y pluralidad de significados. La crudeza sutil sartreana nos invade, bien sabemos que para explicarnos este poema:

i: un marxista, podría encontrar en todo este silencio la presencia de la revolución;

ii: un freudiano, la invocación a la mujer extraviada con el tiempo y la memoria, el sueño, el poema onírico, que vuelve a recuperarla como una obsesión a través del tiempo en el espacio “unidimensional” de un hombre que es contemporáneo a nosotros, inmerso en el tedio urbano: Italia, el industrialismo, la ciudad, los artefactos, los mecanismos sociales, etc. Quizás, un nihil expresionista. Pero, ¿Quién es ese hombre contemporáneo?. ¿Montale?. ¿El proletariado?. ¿Un burgués?. ¿El obrero de Milán?. ¿El poeta?. ¿El macho al asedio de la hembra?. Un silencio, un grito o un mensaje social;

iii: un estructuralista, encontrará un código singular de sema único, o tal vez algo plural y/o polisemico.

Una respuesta breve es el poema. La búsqueda de lo poético donde todo tiene un sentido pitagórico, aun el sin sentido de los objetos mismos: un universo donde todo tiene que ser explicado por la poesía. ¿Es este el contra-sentido ideológico de nuestra época, del universo que le ha tocado vivir al poeta?. Bajo el dominio del hombre, todo carece de sentido dentro del dominio humano sin lo poético, hasta “lo poético” mismo. Es la ley, el movimiento, la cosmología del lenguaje, etcétera.

Estamos, en el lenguaje del “sin sentido”, la poesía exige que el poeta no pierda su naturaleza. La afirmación de su yo no será más que la afirmación de los demás. Cuando J. Pollock nos describe su participación en su proceso pictórico nos dice: “No abrigo ningún temor en cuanto a tener que introducir cambios, destruir la imagen, etc., ya que la pintura posee una vida propia. Yo procuro hacer salir la luz”. Y hasta cuando F.L. Wright en tantas de sus contradicciones describe: “La noche no es más que una sombra proyectada por el sol”. Todo nos remite a la contemplación solitaria.

A Montale, al poeta, solo le queda contemplar, y el silencio, esa nostalgia por querer “ver” desde su propio mundo la realidad, escribir y poetizar “lo real” desde su propia perspectiva individual.

Junio, 1974.

II) DEL UNIVERSO POETICO

Las leyes del universo poético son los resultados de nuestra capacidad de observación. La teoría es el resultado del efecto sobre la causa.
¿Cual es la mecánica de los cuerpos reales en el mundo real?. La respuesta es el poema de la cosmovisión.

Discorse e Démostrazioni Mateimatiche in torno a due nuove science, de Galileo, es el primer monumento de la sociedad histórica contra la Inquisición de la Imaginación. Luego, en el flujo de la historia, vendrán otras formas de miradas analíticas: Newton, Cópernico, Kepler, Descartes, Kant, Mendeleiev, Gauss, Einsten, Rusell, Godel, Hilbert, Reiman, Hausdorff, Brower, etc.

Parámetro: “E1 conjunto de todos los puntos se llama “espacio” de n dimensiones”
Idea: Copernico sería, entonces, el primer romántico.
Otra Idea: Los poemas mejores logrados habrían sido escritos en libros de poesía aun no editados, ad. infínitum.
Vg.: J.L. Borges describe espacios. Bibliotecas, ad infinitum. Dios sería el autor de todos los libros raros de Babilonia.

En “La Chinoise” de Godard: los nombres de Shakespeare, Diderot y Racine, Voltaire y Flaubert, Proust y Kafka, son borrados de una pizarra, la mano titubea y vuelve a borrar: P-i-r-a-n-d-e-l-o, solo queda Brecht.
¿Qué significa esto?. En el código de Godard: Brecht es el único autor que ha logrado resolver y superar el dilema entre tradición y vanguardia, que ha logrado la unidad entre arte y política.

Xántico de la literatura. Xilografía de la experiencia humana. Xilófono de otras voces. Equis, incógnita que determina una ecuación cuadrática en un libro de álgebra analítica, el yambo de la vida.

Jugando con las letras de la palabra Brecht, recordando el teorema: El número de permutaciones de n objetos diferentes es:
n
P = P = n! de la siguiente manera:
n n n

Brecht, 6 letras, 6P6= 6! = 6 x 5 x 4 x 3 x 2 x 1 = 720 formas.


Uno, escribe, luego, existe: la escritura, el poder y la fascinación de las palabras, entonces, aparece la literatura: L’etranger de Camus, Hace un año en Marienband de Alain Robbe-Grillet, La hierba de Claude Simon, marcando los limites de la “nouveau-roman”, la contenida objetividad que ha caracterizado a la “escuela de la mirada”.Libros libres, aburridos.

Las cifras y las letras se han encontrado infinitas veces en la historia de la cultura, el hombre las inventó para ser feliz, y por eso miles de años más tarde, para no aburrirnos y no aburrirse: Robert Musil empieza así El. Mirlo: “Los dos hombres, a los que debo presentar antes de contar las tres historias cuyo narrador no está de más conocer, eran amigos desde niños: les llamaremos A-uno y A-dos. Por cierto, una amistad que se conserva desde la infancia, más significa cuanto más viejo se vuelve uno.”

La muerte del personaje en la novela, el cálculo y la geometría, y la experimentación del lenguaje, que tanto aplaude el grupo Tel-Quel, con su Teoría de Conjuntos, nos vuelve al dilema exacto de la cifra y la palabra. Con tal que la belleza no muera y que la geometría no se vuelva pintura, creo que vale la experimentación.

Noviembre, 1974.

Del libro de crítica “Escritos Desterrados”.

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